Protegido desde 1984 para preservar la vida natural el parque nacional Cerro Hoya, en la Península de Azuero, es una muestra mas de las maravillas naturales que posee Panamá. Con 32,000 hectáreas de selva tropical y mar, es un lugar que ofrece al que lo visita una belleza subliminal... Conozcamos como le fue a Guido en esta nueva aventura.

Fue inevitable soñar y remontarme a tiempos lejanos en los que conquistadores españoles observaban maravillados lugares nunca antes visitados por el hombre mientras la embarcación en la que iba se acercaba a las orillas de Cerro Hoya. Al tocar tierra firme llegue a la costa llamada Restingue aquí las leyendas forman parte importante de la cultura. Escuche historias sobre gigantescas ballenas, feroces tiburones, increíbles delfines y enormes tortugas marinas igual que en los antiguos pueblos en periodo de conquista.

Una de las montañas más alta de Panamá que mide unos 1,559 metros sobre el nivel del mar esta en Cerro Hoya. Por su altura el clima en la cima es diferente al clima de la selva que la rodea. Aquí la madre naturaleza le dio rienda suelta a su imaginación y creo interesantes formas de vida endémica. Por la humedad crecen una gran cantidad de árboles poco comunes. La Orquídea una de las flores favoritas de los investigadores botánicos crece silvestremente en gran cantidad. Es una oportunidad única para fotografiar tan hermosas flores, pero eso si, siempre y cuando tenga mi cámara muy bien protegida. En áreas como esta es vital el trabajar con bolsas protectoras contra el agua y la humedad.

Es un lugar hermoso pero no muy amigable, aquí hay unos animalitos muy inquietos que se llaman chitras los cuales muchas veces hicieron de mi estadía algo no muy placentero. Alguien que no compartió mi filosofía de ignorar estos endemoniados amiguitos y apreciar la belleza natural fue mi novia. Las pequeñas mordidas de las chitras le causaron infecciones serias lo cual no la dejo disfrutar de los últimos días en este maravilloso lugar.
Protegiendo lugares como este los niños del mañana podrán visitarlos y ver con gran asombro, igual que yo, criaturas exóticas únicas de Panamá caminando y viviendo en su hábitat natural.
Nosotros Mientras tanto curamos las mordidas siempre con una sonrisa al recordar la belleza de Cerro Hoya. Tenemos en mente muchas otras aventuras y con nuestro espíritu en balance de seguro podremos sobrevivir a la próxima batalla que tengamos contra la Madre Naturaleza y así traerles otra sesión de hermosas imágenes...